Las Dehesillas 

      

Protegen los cerros a la viaja dehesa del soplo, para que este, a las palabras del mirlo invisible no las eleve de la plana superficie tímida del charco rumoroso; Que hoy, mira al cielo con los ojos de las ranas menudas. Reprochándole al aliento del invierno, las aguas que trajo tasadas.
Le agradece la pradera, a esta primavera perfecta. Solo con su verde esplendoroso y dejando descollar a los contentos gamones. Prietos, entre los sabios robles precavidos.
No cuidan tanto los fresnos a sus enracimadas hojas, que ya cuelgan al sol dejándose acaricia por él ultimo tono del barítono

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