El nordeste Segoviano
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Esta
es una comarca llamada de Segovia, que no la señalan sus lindes
políticas, solo la apodan. El nordeste de Segovia le componen
las cuencas del Rió Riaza, del Duratón, la Serrezuela
de pradales, el macizo de Ayllón y Somosierra hasta aproximadamente
el pico llamado Colgadizos, con sus espacios entre estas particularidades,
bien llamados de entre Sierras. Las estribaciones de estas eminencias
y los afluentes de estos ríos se salen de nuestra provincia,
u esos otros términos acogen los recursos de estos accidentes
geográficos que sin ser de una espectacularidad insolente, se
hacen notorios por su singularidad, en cuanto a clima, flora y fauna,
cultura y despoblación. Las pequeñas poblaciones de sencilla
arquitectura que constituyen su identidad y acentúan su encanto,
salvo algunas excepciones de reverencia que les iremos mostrando, se
fueron ubicando y a duras penas manteniendo una disposición aparente,
para la racional explotación de la comarca; unos con mas privilegios
que otros en cuanto a la fertilidad de sus suelos, la regularidad de
sus fuentes y arroyos, o el abrigo de sus huertos de rivera. |
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Son menos las parroquias
que sin desatarse de la comedida generosidad de la tierra, subsisten
arrastradas por su historia, viviendo del mercadeo que esta les legó
y habiéndose mantenido como núcleos de oficios para las
gentes de su alrededor. Lo estricto del espacio marca una corta distancia
entre municipios. Para cualquier foráneo la vecindad de las poblaciones
podría ofrecerle unos datos engañosos, en relación
a la profusión de la comarca, que si observa lo menguado de los
pueblos, le hará llegar a unas conclusiones mas acertadas. Quiero
hablar de los fundamentos que hacen de esta zona un lugar, primero visitable.
Y luego de los rincones que dan al conjunto el encanto imprescindible
para que se hagan oportunos los cumplidos. Todo el conjunto de cualquier
comarca, sin olvidar los detalles más sencillos es capaz de hacer
agradable o no, aquélla rápida cata, que talvez el destino
quiso mostrar a nuestra sensibilidad. Con los pequeños festejos
que la naturaleza estricta regala a nuestra opinión, hemos de
adquirir el deleite, que da la ilustración del viajero, sin necesidad
de ir muy lejos, palpando las insignificancias bellas con todos los
sentidos, que poco a poco se irán educando en el aprecio de lo
sencillo. Dentro de esta comarca existen unas particularidades que diferencian
en pequeño grado a otros espacios que os iré mostrando
para entender mejor al conjunto. |
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